EN LA SENDA ANTIGUA.
Descubrimos en nuestro andar la comunidad de Paso del Sapo, y cuando decimos que la descubrimos no es porque la desconociéramos del mapa regional ni tampoco por que no hallamos ido en sus momentos anteriores, sino que creemos que cuando de paso por un poblado nos detenemos y descubrimos un personaje viviente de esa colonia, comienza para nosotros el descubrimiento de una América que le llaman profunda. Esa América Profunda son sus habitantes y mayormente los Ancianos, que son las Bibliotecas públicas del lugar.
Al correr el Velo que le cubre comenzamos uno de los descubrimientos más notables del lugar y en esta oportunidad Paso del Sapo cubre la figura impresionante de la Noble persona de LAUREANA LONCOPAN.
Una Princesa de la Nación Mapuche una anciana de unos 90 casi años que figuran en su documento así que Ud. calcule sus años considerando que la deben de haber empadronado de grande o valla a saber Ud.
Entramos en su Ruka (casa) que no nos abrió si no que siempre estuvo abierta, como suelen ser aquellas naciones ancestrales de nuestros pueblos Originarios. Una ruka brillante de limpieza y una cocina a leña que lo concentra todo, inclusive a nosotros que sin frio igual fuimos atraídos a su calor. Me di cuenta que estaba en la profundidad de Paso del Sapo ciudad, y que fuera de esa casa estaba la gente que vive en la superficie y que solo es vista de paso como aquellas cosas que solo pasan sin dejar rastro. Estaba frente a la huella del paso de alguien que deja un estela de sin numero de historias de vida y una vida tremenda!! Esta anciana esta de este lado del Rio Chubut, esperando EL PASO DEL SAPO una figura de alguien que vivió y su oficio era pasar a los viajeros de la época a través de una barcaza que remando cruzaba a la otra orilla de la vida. Laureana Loncopan sonriente nos invito a sentarnos alegre de la visita poco común, no todos llegan a fondo cuando se vinculan. Creo que en este caso es el espíritu de Dios que los cuida como el querubín protegiendo la entrada al paraíso para que nadie alcance lo que a alcanzado esta Anciana…vida Eterna, si vida Eterna. Y que solo los seres puros de este Mundo, y Cuando digo Mundo no me refiero al nuestro justamente, sino de aquel que esta mas allá del nuestro. El Mundo que alcanzo esta Anciana milenaria Laurena Loncopan.
Nos relato historias increíbles de sufrimiento, de recuerdos imborrables que están en cada arruga de su rostro al viento. Creo que esas historias pulieron tanto esta piedra que por esa causo veo un brillo único que solo tienen las piedras preciosas..en sus ojos. No podre olvidar esos ojos jamás.
Sus historias son las historias de estos pueblos, corridos y echados de acá para allá. Cargando las pocas cosas en sus espaldas, sus niños como 7. Lo extraño de estas historias me impacta que al escuchar a los que vinieron del otro lado del océano vieran las inmensas riquezas que había en la Patagonia y que libremente pudieran elegir de lo mejor para poder asentarse y desarrollarse, lugares que por otro lado eran de sus habitantes como Laureana, pero lo que fue para ella la misma riqueza se transformo en una tierra desconocida y su ser extraño, pasar de habitante a errante.
La chimenea de su casa sigue humeando, nos fuimos pero quedo algo de nosotros en ella y creo traer algo de ella en mi. Sus historias, relatos y una espiritualidad de lo Sagrado. Al llegar a lo lejos me di vueltas para ver por última vez su casa y me di cuenta que Laureana me había dado un mapa de la Wall Mapu para que no me pierda en mi camino por estas sendas.
